Especialistas en software CAD en 3D
902 121 073 L - J 08:00 a 18:00 y V 08:00 a 14:30
Especialistas en software CAD en 3D
902 121 073 L - J 08:00 a 18:00 y V 08:00 a 14:30

El internet de las cosas y la necesidad de generar energía inalámbrica

El auge de los dispositivos conectados a Internet crea la necesidad de buscar nuevas formas de generar energía, pero no es una tarea fácil, sobre todo teniendo en cuenta los costes e incluso la imposibilidad de conectar dispositivos remotos y baterías. A pesar de esto, se vislumbran nuevas soluciones para suministrar energía al Internet de las cosas.

¿Se imagina poder cargar un dispositivo con una uva? Suena absurdo, pero es una posibilidad real. Ya existen proyectos como el de la multinacional de los semiconductores Texas Instruments, en donde llegaron hacer funcionar un reloj digital con un microprocesador de 16 bits que necesitaba poca energía mediante un racimo de uvas. El poco ácido que proporciona la uva combinado con el contacto del cinc, hizo posible la creación de una batería capaz de alimentar un reloj. Esto abre la posibilidad de que a través de un campo de cultivo se proporcione energía a un pequeño circuito de radiofrecuencia que pueda enviar información sobre las condiciones del terreno al ordenador de un agricultor.

Encontrar fuentes de energía alternativas, como la explicada, se ha convertido en una prioridad para los investigadores, debido al auge del Internet de las cosas y su dificultad de proporcionarles corriente en determinados lugares. Estos sensores son muy útiles porque tienen muchísimas aplicaciones: controlar una vivienda o una ciudad inteligente; supervisar la temperatura de la tierra de cultivo de un campo; hacer el seguimiento del flujo, nivel y viscosidad de los materiales en una planta de fabricación… Las posibilidades son infinitas.

Según Cisco, líder mundial en tecnología de redes, en 2020 habrá en el mundo 5000 millones de personas conectadas, mientras que el número de dispositivos conectados ascenderá a 50 000 millones, es decir, 10 veces más.

Suministrar energía a tantos sensores no es tarea fácil. Los cables no son prácticos y las baterías o pilas no solo hay que cambiarlas en cada momento, sino que además encarecen la instalación y le añaden peso y tamaño. Si podemos eliminar las baterías de los dispositivos y alimentarlos mediante la captación de energía, los dispositivos que forman parte del Internet de las cosas se expandirán por todas partes y se implantarán de manera generalizada.

Hasta la fecha, los dispositivos autoalimentados dependen de tres fuentes principales de energía:

  • Energía cinética: Mediante un movimiento lateral, rotación o vibración puede generar energía mediante recolectores electromagnéticos o piezoeléctricos.
  • Energía térmica: Mediante pequeñas fluctuaciones de temperatura se puede alimentar nodos de sensores. Hoy por hoy, lo utilizan los agricultores para recabar datos sobre el terreno, como como la temperatura, la humedad del aire y del suelo, los niveles de pH y los macronutrientes.
  • Energía ambiental: Mediante la luz, las ondas electromagnéticas y los sistemas químicos y bioeléctricos. Entre los avances en captación de energía ambiental destaca la capacidad de transmitir la energía a dispositivos remotos a través de señales de Wi-Fi, utilizando un router modificado que emite ruido y mantiene un suministro de energía constante.

Aunque el potencial de la captación de energía es enorme, los expertos advierten de que es importante ser realistas acerca del alcance que puedan tener estas soluciones en la vida cotidiana, ya que están ofrecen una energía mínima y dinámica (en ráfagas cortas o por goteo continuo), todo lo contrario de lo que ofrece una batería.

A pesar de sus limitaciones, las nuevas aplicaciones de captación de energía tienen un potencial enorme, y este sector no muestra signos de desaceleración. Según WinterGreen Research, una empresa de análisis y previsiones con sede en Lexington (Massachusetts, EE. UU.), el mercado mundial de captación de energía, con un valor de 131,4 millones de dólares en 2012, podría alcanzar los 4200 millones de dólares en 2019.

Esperamos que los avances en el ámbito del Internet de las cosas sean tan increíbles como los que hemos visto en el sector de la informática y de los teléfonos móviles.

Deja un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR